He visto el futuro y funciona

En 1920 el periodista estadounidense Lincoln Steffens visitó la Unión Soviética para conocer los logros de la revolución comunista. Al volver de la URSS, impresionado por todo lo que había visto, escribió la frase que titula este texto y pasó a la historia como uno de los primeros americanos en apoyar el “experimento ruso”. Con el mismo optimismo, relataremos lo que vivimos a muchos miles de kilómetros (y grados centígrados) de distancia, en Torreón, Coahuila.

A inicios de noviembre del 2015, algunos miembros de la Liga Peatonal fuimos a conocer la experiencia de Moreleando, durante la celebración de su tercer aniversario. De sus andanzas habíamos escuchado historias de amigos, conferencias y material en la red. Pero como siempre, la realidad nos mostró detalles que no se alcanzaban a percibir desde la computadora.

 

m1
Torreón. Google Maps

 

Torreón es una ciudad muy joven, que atravesó por una depresión tan o más profunda que Monterrey (o tantas otras ciudades de México) a inicios de esta década. Y como era de esperarse, la crisis de seguridad terminó por despojar al centro del brillo y energía que tuvo en otros años. A pesar de (o gracias a) este abandono, aún existen varios elementos patrimoniales del siglo XX que le dan un carácter nostálgico al primer cuadro de la ciudad.

La gente habla con especial cariño de la avenida Morelos, donde sus abuelos solían salir a pasear  o “morelear” en las tardes, o a cualquier hora en que no peguen de lleno los 40 grados del sol lagunero. Pero la irrupción del automóvil, el abandono de la infraestructura y el crecimiento de la ciudad, fueron desincentivando el uso recreativo de esta vía.

 

m3
Avenida Morelos. Joy Nuño

 

Cuenta la historia que en noviembre del 2012, justo en plena oleada de violencia, un grupo de jóvenes laguneros deciden cerrar la avenida Morelos al tráfico rodado y llenarla con oferta cultural para los paseantes. Así surge Moreleando, como una provocación ciudadana que se continuó celebrando una vez al mes y atrajo a cada vez más participantes. Lo que en su primera edición fueron tan solo 400 asistentes, creció exponencialmente hasta llegar a congregar mas de 25 mil personas, disfrutando de las bondades de la vida pública de su ciudad.

Pero esa tarde de noviembre superó nuestras expectativas. Habíamos viajado con la idea de visitar una vía recreativa gestionada por ciudadanos, y nos topamos con mucho más que eso. No solo nos sorprendió la cantidad de oferta cultural, sino la variedad de públicos que se daban cita para gozar al aire libre de música, comida y entretenimiento para todos los gustos. Ahí estaban desde el abuelo que le gusta la cumbia, hasta su nieto el rockero, pasando por la lectora de tarot y la tía que vende cupcakes. Ese río de gente recorriendo las 15 cuadras que separan la Alameda de la Plaza de Armas, llenaban de vida lo que hace tan solo una horas se sentía tan desangelado.

 

m4.jpg
Moreleando. Joy Nuño

 

Sin embargo, ¿estas activaciones temporales pueden llegar a modificar el espacio? La experiencia de Moreleando nos demuestra que si. A tres años de haber iniciado no sólo han vuelto a iluminar la avenida (física y simbólicamente), sino que han echado a rodar la bola de nieve que provocó la apertura de aproximadamente 80 nuevos locales comerciales y posiblemente también, el interés del gobierno por invertir $35 millones de pesos en peatonalizar este corredor. Aunque este último no sea un proyecto con el que los integrantes de colectivo simpatizan del todo.

¿Porque no apoyan este proyecto si han trabajado tanto por recuperar esta calle? Sencillo, en los 3 años que llevan realizando el evento, el grupo ha servido como interlocutor entre las organizaciones de comerciantes locales y el gobierno. De los primeros han tomado la preocupación por un proyecto realizado sin involucrar a la población y con una visión a corto plazo. Es por eso que el colectivo propone una peatonalización en etapas y un proceso de participación ciudadana que contemple a los comerciantes locales en todo el desarrollo del proyecto.

 

m5
Imagen conceptual del proyecto “Paseo Morelos”

 

A inicios del 2016 Moreleando anunció el fin de los eventos mensuales que venían realizando desde hace poco mas de tres años. El objetivo de sacar a la población lagunera de sus casas para vivir nuevamente la calle ha sido cumplido y ahora amenazan con sistematizar sus aprendizajes para replicar la experiencia en otras ciudades.

Autogestión, perseverancia e incidencia política, son parte de las lecciones que este colectivo ciudadano nos ha dejado, demostrando que para promover la caminabilidad de una calle, la gestión del espacio público es igual o más importante que su remozamiento físico.

Creemos que en los próximos años surgirán cada vez más movimientos ciudadanos que transformarán nuestras ciudades desde la pequeña escala, y el experimento lagunero será una referencia obligada sobre cómo transformar nuestras calles en espacios verdaderamente públicos, dinámicos y creativos.

m7
Colectivo Moreleando. Joy Nuño
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s