Uber en Monterrey

Uber en Monterrey

En estos días, han salido las noticias de agresiones a choferes de Uber, tanto de otros taxistas como de autoridades que incluso instalaron un retén rumbo al aeropuerto para “cazarlos” Los usuarios de este servicio se han visto solidarios con estos incidentes, e incluso incitan al boicot del uso de otros servicios de transporte privado. Sin duda, es hermoso cuando la ciudadanía organizada, exige que se le cumplan los servicios a los que tiene derecho, pero habrá que diferenciar entre lo que separa a los derechos de los privilegios y hasta dónde llega la reflexión colectiva en el tema del transporte. Me gustaría compartir, a propósito del tema, mi reflexión sobre estos hechos.

  1. Lo que desató esta reacción en redes sociales y cobertura en medios, fue el incidente de los taxistas de T.O.T.S.A. hacia un chofer de Uber. Dichos taxistas, al llevar tantos años siendo intocables, encontraron su única competencia en años y decidieron reaccionar de manera violenta, demostrando que se encuentran por encima de la ley, o al menos yo no he visto un taquero golpear a otro que se pone en la esquina de enfrente, o los de una tiendita ir a golpear a los del oxxo ni si quiera he sabido de colegas arquitectos enfrentarse por competir por un proyecto. Llegar a ese tipo de violencia refleja un nulo temor a las consecuencias que por ley conlleva ese tipo de acciones y provocó una reacción por haberse cometido esa injusticia y permanecer impune, tanto para la empresa como para los protagonistas de este episodio.
  2. Días después se desplegó un retén que impedía llegar a los autos de Uber al aeropuerto e incluso se fueron varios por no contar con los permisos correspondientes. ¿Qué tan peligroso puede ser un servicio privado de choferes como para que las autoridades se pusieran las pilas tan rápido, mientras que en los peores años de inseguridad se veían tan ausentes? Lo ridículo es que los delitos menores, como robos y asaltos han aumentado en los últimos meses y no hemos tenido una respuesta tan rápida y efectiva de las autoridades para cuidar a los ciudadanos, mientras que para “defender” a los pobres taxistas del aeropuerto, se usaron todos estos recursos públicos, a pesar de que es evidente que lo que protegen, no es público.
  3. Se está hablando de una regulación para el servicio de Uber. Supuestamente se hará una revisión de los reglamentos y leyes que competen al tema del transporte para incluir, de alguna manera, herramientas que ordenen este servicio y lo incluyan a los ya existentes. Yo no recuerdo una respuesta tan eficaz de los funcionarios públicos para modificar otros reglamentos, mucho menos para ordenar los servicios existentes de transporte. Quieren ponerse a regular el servicio privado de choferes en una ciudad en la que los camiones compiten con el metro. ¡¿Los camiones compiten con el metro?! Sí, desde la trayectoria de las rutas hasta el poco o nulo mantenimiento que se le da al metro, ambos servicios compiten por el usuario cautivo que no le queda entre elegir un camión destartalado que maneja a exceso de velocidad y un metro caro que tiene muy poca cobertura y dudoso mantenimiento, pues más de una vez se ha quedado tirado.

Esta es, al menos, mi percepción. Las autoridades se muestran apáticas para con los ciudadanos pero prontas y efectivas para con los taxistas, si tuvieran la mitad de la voluntad con los ciudadanos, esos robos en las rutas de camiones entre Guadalupe y San Nicolás no se estarían repitiendo a diario. Lo preocupante es, que en la opinión pública el debate se limita a defender a Uber cuando lo grave del asunto es que no hay opciones reales de traslado al aeropuerto en Monterrey ¿Qué posibilidades tiene una familia humilde de conocer otros lugares si el taxi al aeropuerto le sale lo mismo que el vuelo? Y no sólo eso, las condiciones de traslado para quienes ahí trabajan son bastante limitadas, si en los sectores con rutas de transporte público es difícil llegar, ahora donde son inexistentes cómo estará. Si Uber se queda o se va de Monterrey, la ciudad seguirá teniendo una movilidad ineficiente, es momento de aprovechar la coyuntura y poner en evidencia que las autoridades están destapando a intereses, pero sobretodo exigir lo que sí es un derecho: transporte público eficiente a precio justo, desarrollo de infraestructura para medios no motorizados, seguridad y accesibilidad para los usuarios más vulnerables de la calle. Si luchamos por lo que es para el bien común, ganamos todos, además de que parece bastante ilógico defender el transporte privado de choferes en una ciudad de calles incaminables.

Ana Rodríguez

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Foto: Omar Isaías https://www.flickr.com/photos/97037571@N07/

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