Cómo se camina en Monterrey?

Probablemente usted sea alguna de las afortunadas personas que han decidido recorrer la ciudad de manera peatonal e identifique alguna de las observaciones que iré mencionando. O tal vez sea una persona que no ha tomado la decisión de experimentar estas aventuras en carne propia​ y encontrará en este texto una serie de experiencias desconocidas​. Para ambos casos, le pido amablemente, comparta su ​propia visión, sus fotografías y sus impresiones sobre esta acción tan poco valorada e incluso olvidada por algunas personas. Le pido también, que si identifica cosas malas, las denuncie a través de sus redes sociales, inicialmente, y después, a la autoridad correspondiente. Pero también, que celebre esos pequeños oasis para el peatón que aún podemos encontrar en Monterrey, para que quienes han caído en la incredulidad, vean que una ciudad caminable es posible.

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Será por haberlo aprendido o por haberlo decidido en algún momento, pero siempre he disfrutado caminar. Cuando tuve edad para cuidarme a mí misma, solía salir a “vagar” al centro. Me iba en camión o en metro, pues para mí era más fácil dejar el auto olvidado en la casa que estar con el apuro de que le pasara algo o que me pusieran la multa del parquímetro. Así fui aprendiendo a explorar caminando mi ciudad. Había tenido la oportunidad de visitar otros lugares en las vacaciones familiares y experimentar el descubrimiento de nuevos edificios, calles y plazas, algo que me provocaba mucha emoción. Nunca pensé que esa sensación pudiera replicarse en el lugar en el que siempre había vivido, después de todo, había mucha más ciudad fuera de la macroplaza. Así, cual turista, conocí muchos lugares extraños, agradables e interesantes que no sabía que existían o que sólo había escuchado de las pláticas con mi papá, que casi toda su juventud vivió muy cerca del primer cuadro de la ciudad, ese polígono de aproximadamente 100 manzanas que aún sigo explorando. De esas caminatas improvisadas, fui aprendiendo que la manera de caminar en esta ciudad, no está bien. ¿Cómo era posible que en Monterrey, este lugar que creemos es el más chingón, no tenga al menos su primer cuadro en buen estado? Desde la falta de nombres en las calles, registros rotos con esas horribles varillas oxidadas expuestas, postes y MUPIs en medio de la banqueta y basura pa’ aventar pa’ arriba, hasta la falta de iluminación en tantísimas cuadras, incluso en las más turísticas y transitadas; hay una grandísima manifestación de decadencia en una gran parte del centro. No encontré una explicación en mis primeras impresiones, pero eventualmente, mi círculo de amigos y conocidos empezó a incluir a vecinos (y ex-vecinos) del centro, urbanistas y más personas que tenían la misma pregunta que yo. Hay muchas explicaciones, algunas propuestas y unas pocas acciones para revertir esta situación, pero un factor que creo ha influido, ha sido la falta de caminantes críticos en la ciudad. Y ¿Cómo definiría a un caminante crítico? Lo definiría como una persona que decide tomar conciencia y generar propuestas a partir de su experiencia peatonal por determinado polígono o trayectoria. Es decir, que no sólo camina, sino que observa e identifica lo que está mal y reacciona ante eso. Ya sea organizándose con sus vecinos, promoviendo el cumplimiento de la ley o generando espacios de discusión sobre estas condiciones denigrantes por las que se camina Monterrey, un caminante crítico tiene el poder de denunciar y visibilizar la situación. Ya sé que hay muchos baches, ya sé que cobran en los estacionamientos de los centros comerciales, pero lo que afecta más y a la mayoría, son las condiciones para caminar. Podrá usted tener su auto en las mejores condiciones, pero habrá momentos en los que el cajón de estacionamiento no esté inmediato al acceso y tendrá que caminar. Se bajará de su bici, irá de su casa a la parada y de la parada a su destino y caminará una, cinco o diez cuadras, enfrentándose a estas condiciones y teniendo la oportunidad de alzar la voz, compartir y señalar que somos más los que caminamos. Al final del día todos somos peatones y peatonas, recayendo en nuestras manos la responsabilidad de exigir que, aunque les de hueva, aunque haya lagunas legales, aunque no posicione para futuras campañas; no se debe dejar en último lugar la condición de las banquetas, cruces e infraestructura peatonal. Piense usted ¿No son los primeros pasos de los niños los más importantes? Nos causa tanta emoción presenciar cómo un pequeño o pequeña da LOS primeros pasos ¿porqué los siguientes no son importantes también? Después de todo, poblamos toda la extensión de la tierra caminando ¿en qué momento se convirtió esta acción en algo secundario y/o denigrante? Habrá que replantearnos cuál es la visión que tenemos de una mejor ciudad, si ahorramos todo el año para viajar a otro lugar a conocerlo caminando, sería también interesante poder disfrutar de nuestra propia ciudad de la misma manera. Pensemos en los mejores destinos turísticos que impliquen largas caminatas, esos destinos se hicieron agradables porque primeramente fueron mejorando las condiciones para sus propios habitantes y de esa forma atraen a otras personas que quieren experimentar lo que se siente vivir ahí. Así que quienes se encargan del turismo deberían explotar la oportunidad de mejorar las condiciones de las experiencias de los regiomontanos primero, antes de querer inventar el hilo negro. Caminar o la falta del caminar también implica cuestiones de salud, seguridad y economía, por combatir al sedentarismo, por facilitar los encuentros próximos y por reactivar el comercio, pues que yo sepa nadie anda de shopping dentro del carro. Caminar en las condiciones actuales me ha traído también, buenas experiencias y hallazgos interesantes, no todo es malo, pero sin duda hay aún demasiada oportunidad si volteamos a ver al modo de desplazamiento más primitivo y más barat​o: el caminar​. Así que no se conforme con las banquetas en mal estado que ve todos los días, que no se le haga normal tener que arriesgar su vida en cada cruce que pasa, correr 4, 6 u 8 carriles para llegar a otra calle, porque quien maneja no tiene la capacidad de retrasarse una milésima de segundo para evitar un atropello. Tome la cantidad de niños jugando en las calles como indicador de calidad en el caminar. Ya basta de tanta velocidad, de tantos incidentes y de tanta contaminación, apostémosle a un Monterrey ideal con condiciones agradables para que podamos caminar sin riesgo y sin prisa. No esperemos que la solución venga de la iniciativa de la clase política, es nuestra tarea obligarlos a que nos protejan y se nos dé el trato digno que merecemos como peatones y ciudadanos. Le invito a seguir a los diferentes colectivos y organizaciones civiles que ya manejan el tema, a iniciar la suya y a poner manos a la obra. Sólo hace falta dar el primer paso.

Ana Rodríguez

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Un comentario en “Cómo se camina en Monterrey?

  1. Caminar frente a la Iglesia del Roble, por las imprentas, en la calle borduda, llena de pozos y las banquetas rotas es casi deporte extremo, mi tobillo con esguince lo señala. Excelente nota, yo también escudriñé el primer cuadro, me gustaba de cervecería a barrio antiguo, por diferentes caminos varias veces…. La última vez que deambulé fue de la pulga las torres al parque tucán y hay tramos complicados, los carros parece que recorren autopistas… Saludos!

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