Monterrey peatonal

Este fin de semana, se comprobó que la ciudad se puede caminar, puede ser tomada y el espacio para los autos puede ser reducido sin que se colapse. El cierre de diferentes avenidas y la ocupación de espacios simbólicos, fueron las acciones que, con un poco de planeación previa y bastante voluntad política, demostraron que un mejor Monterrey es posible. La participación de la ciudadanía fue el elemento básico para que todo sucediera, lo interesante, es que el aprovechamiento de las calles para quienes no tienen auto, no fue el objetivo de ningunas de las actividades que a continuación describo:

Los guadalupanos.

Cada año en todo México, se celebra el 12 de Diciembre a la virgen de Guadalupe, lo que congrega a la mayoría de los católicos a los templos que llevan su nombre. En Monterrey contamos con una Basílica en la Colonia Independencia, donde cada diciembre, convergen miles de personas que llegan desde diferentes puntos de la Zona Metropolitana, caminando. Aunque hay cierto disgusto de parte de los conductores, las peregrinaciones cuentan con apoyo municipal para su seguridad y se registran para no empalmarse en el santuario. A todas horas se pueden ver desfilar por las calles los contingentes de católicos con adultos, niños, personas de la tercera edad, personas con discapacidad y todo tipo de matachines, que llegan caminando o bailando al primer cuadro de la ciudad. Tardan algunas horas, pero el hecho de desplazarse caminando, es una demostración clara de que con los motivos convenientes, los municipios encuentran la coordinación necesaria para salvaguardar la integridad de los peatones, sin importar la hora o el recorrido.

 

Los deportistas

Monterrey es una ciudad que se ha destacado por impulsar el deporte de diferentes formas, desde la existencia del Centro Estatal de Alto Rendimiento, a la organización de la reciente Universiada Nacional. Entre las actividades que impulsa la ciudad, se encuentra el Maratón de Monterrey, que abarca 42,2 km desde el Parque Fundidora, llegando al municipio de San Pedro. Algunas de las principales avenidas fueron cerradas la mañana y parte de la tarde del domingo para que corredores de todas las edades y de diversas ciudades, tomaran las calles corriendo, demostrando su capacidad deportiva. Hubo automovilistas indignados, pero el evento se realizó sin ningún percance y con la colaboración de autoridades para garantizar que los atletas sólo tuvieran que concentrarse en terminar el reto.

 

Los tigueres

Aficionados que encontraron en la victoria de los Tigres de la UANL en la final de la Liga MX una razón para celebrar, salieron a las calles a cantar, gritar y manifestar de cualquier manera a su alcance, su felicidad y orgullo futbolero. Llegaron a la Macroplaza , algunos incluso antes del partido, para apoyar a su equipo, con el resguardo correspondiente de agentes de seguridad que facilitaron que amaneciéramos sin ningún incidente serio, aunque con un montón de basura en las calles. Su intención no era demostrar ningún tipo de fuerza ciudadana, aunque su presencia en el espacio público fue suficiente razón para que autoridades improvisaran velando por la seguridad de los peatones con el cierre de algunas calles principales en el centro. Automovilistas a velocidades moderadas y peatones compartieron la celebración en el primer cuadro de Monterrey sin poner en peligro sus vidas, como sucede en días regulares, pero no fue por la presencia de autoridades, si no porque un sentimiento los unía en el mismo espacio, y esa era razón suficiente para respetarse entre sí, porque compartir un territorio o simplemente la necesidad de respeto entre las personas no es razón suficiente para considerar la integridad de los demás al desplazarse por la ciudad.

 

Probablemente ninguno de los que fueron partícipes de estos eventos, tome conciencia de que su presencia demostró que Monterrey se puede caminar (o correr) sin peligro, o tal vez sí. Si se exige que las autoridades tengan esta misma voluntad el resto del año, se podría lograr un mejor entorno para convivir en el espacio público, sin necesidad de estar a la defensiva o pidiendo perdón a automovilistas por “estorbarles” en la calle. Tomemos estos hechos como referencia futura para cuando no haya disposición de las autoridades para salvaguardar a quienes caminan, pues no se necesita una grandísima inversión (de inicio) para caminar dignamente, sólo es cuestión de observar y darnos cuenta de que las condiciones actuales no son las adecuadas, pero sí se pueden cambiar.

Ana Rodríguez

 

 

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La Banqueta se Respeta

Entre un montón de montañas y rodeada de unos cuantos ríos, se encuentra la ciudad de Monterrey, distinguida por su emprendimiento industrial y sus cálidas tardes de verano. La capital neoleonesa se ha dejado llevar por la influencia norteamericana de los años 50’s y 60’s para su planeación urbana: grandes avenidas de altas velocidades sin semáforos y conexiones elevadas o deprimidas de carriles interminables. Estos elementos colosales han sustituido la imagen urbana del paisaje montañoso natural por el paisaje de montañas de asfalto, dificultando cada vez más el desplazamiento a través de medios de transporte diferentes al auto particular.

En este ambiente de adoración al coche, a pesar de ser el estado con mayor cantidad de accidentes de tránsito, nace en 2012 LA BANQUETA SE RESPETA (@banquetalibre) como una iniciativa ciudadana de denuncia contra los autos estacionados sobre la banqueta que dificultan la ya de por sí olvidada vialidad peatonal. Desde su inicio ha ido evolucionando a través del contacto con sus seguidores en redes sociales (entonces yo era una de ellas) y el material gráfico generado por los mismos. Memes, análisis del espacio, observaciones a los reglamentos y otros elementos fueron llenando la timeline de esta página de facebook, hasta que un día, Aldo González, orgulloso fundador y camarada caminante, convocó a través de redes a una reunión para ver el futuro de esta iniciativa. Y así, con un flujo natural, improvisado y meramente ciudadano, nació el colectivo.

En pleno verano regio del 2013, hicimos nuestra primera caminata de reconocimiento. Recorrimos 8 kilómetros desde la extinta vía recreativa de Monterrey hasta la exitosísima vía recreativa de San Pedro Garza García en silla de ruedas. No hubo mejor ejercicio de autoconcientización que compartir los pasos en condiciones tan críticas, así que desde entonces, con integrantes que van y vienen, nos hemos dedicado a denunciar, reconocer y proponer sobre la calidad del desplazamiento peatonal en la ZMM.

Adoración al auto en Monterrey. // Foto: @banquetalibre

Denunciar

Las calcas han sido desde el inicio el distintivo del colectivo y la imagen oficial de la iniciativa. A donde quiera que vamos, llevamos con nosotros una buena cantidad de calcas para invitar a las personas con las que platicamos a que manifiesten a quien se estaciona en la banqueta, que ya no lo pueden tolerar más. Personas de todas las edades nos han compartido que saben de algún caso en específico de una persona que estaciona su auto en la banqueta, ya sea por ignorancia o porque el edifico tiene los cajones marcados en ella -porque sí, en Monterrey (y creo que en toda la República) permiten construir edificios que marcan los cajones de estacionamiento invadiendo la banqueta, e incluso hasta la calle. Pero también hemos utilizado la multa ciudadana para quienes ven en la calca una reacción muy agresiva, o simplemente porque se puede especificar la falta cometida.

Compermiso. // Foto: @banquetalibre

Nos hemos apoyado de las redes sociales, especialmente Twitter, para hacer saber a la autoridad correspondiente la denuncia que nos hacen llegar a la página, pero aunque no recibe denuncias de obstáculos en la banqueta, ha sido al Centro de Integración Ciudadana CIC a quien más hemos acudido, no porque esa sea la vía más directa de denuncia, sino porque esta organización recibe otro tipo de denuncias muy variadas que sí canalizan con las autoridades correspondientes, y quienes nos comparten lo que encuentran en la banqueta son personas responsables que si se les brindan las armas adecuadas, pueden incidir en la mejora de su entorno a través de la denuncia ciudadana.

Reconocer

Creemos firmemente en que la ciudad está hecha para caminar y por eso caminamos e invitamos a quienes así lo quieran, a acompañarnos. (Casi) cada mes realizamos una caminata por algún sector específico de la Zona Metropolitana de Monterrey, con una temática y con un aliado que ya conozca el área, para reconocer colectivamente la condición de la vialidad peatonal. Ésta ha sido la actividad que más nos ha enriquecido y que más nos guía para saber cuáles son los problemas y oportunidades a considerar en las calles de la ciudad. Nos han acompañado niños, personas con discapacidad auditiva, de la tercera edad, que viven en la zona, que viven muy lejos, pero sobretodo, que tienen, como nosotros, el interés por caminar, pero no encuentran cómo hacerlo sin arriesgarse en el intento. Las distancias y la configuración regiomontana expandida, han aislado cada vez más a sus habitantes hasta el punto de que hay quienes no conocen el centro de su ciudad o que sólo lo han visto mientras manejan su auto y porque tuvieron que pasar por ahí, así que suelen llevarse una agradable sorpresa al descubrir que, a pesar del deterioro o de los obstáculos, caminar algunas partes de Monterrey es un placer, sobretodo si se hace con amigos. Y eso es lo que queremos comunicar, que todos los sectores sin importar quiénes vivan ahí, deben ser caminables, disfrutables, vivibles.

Proponer

Como el tema peatonal es sumamente delicado, tanto por su complejidad como por la poca información y cultura que hemos percibido en Monterrey, estamos completamente conscientes de que es una lucha a largo plazo, pero el hecho de que no podamos materializar lo que soñamos de un día para otro no quiere decir que no podamos actuar y proyectar soluciones por ahora.

La propuesta más conocida es Tito el Puentecito, quien a lado de su amigo el Álamo ha logrado que sus raíces no interfieran con el recorrido peatonal de la Av. Luis Elizondo, frente al Tec de Monterrey. Y aunque no logamos hacer la ceja que ocupaba un cajón de estacionamiento, hemos dado conclusión a ese proyecto con una rampa de madera y la obra de Beo Hake y Dose Las Tres Calaveras. Así, pudimos cerrar este capítulo de LBSR en la zona tec y nos mudamos al #64000, el código postal que comprende el primer cuadro de la ciudad. Como sabemos, no es suficiente justificar que se necesita invertir en movilidad peatonal sólo con testimonios, fotos y memes que publiquemos en facebook, por lo que vimos la necesidad de empezar a generar datos. Datos que nos hicieron madurar para profundizar en la manera en que debemos incidir en políticas públicas, pues aunque siempre hemos tenido bien claro que ése debe ser nuestro fin último, la ley ofrece un amplio espectro de posibilidades para ser corregida o aumentada.

Acciones para el #64000, código postal que comprende el primer cuadro de la ciudad. // Imagen: @banquetalibre

Escogimos, con mucho cariño, al Barrio de la Luz para que fuera nuestro primer polígono de acción. Ahí es donde hemos encontrado muchos amigos y donde generalmente tenemos nuestras reuniones. Hasta ahora, se ha distinguido por albergar una gran cantidad de talleres de oficios que actualmente le da una riqueza cultural difícil de encontrar en otros sectores. Pero, ¿qué hicimos en el Barrio de la Luz? Delimitamos, alrededor de la plaza principal, 22 manzanas que caminamos y con un formato en tamaño carta impreso, fuimos vaciando la ubicación de los obstáculos que previamente habíamos catalogado. Esas formas las capturamos en un mapa con georeferenciación y los contamos. Encontramos que la mayor parte de los obstáculos son banquetas rotas, y cómo no si actualmente no está tan claro a quién le pertenecen las banquetas, ni hay una autoridad que vigile su estado.

Acciones para el primer cuadro de la Ciudad. // Imagen: @banquetalibre


Imagen: @banquetalibre¿Por qué no se puede caminar por las calles de Monterrey?

Con estos datos en mano, buscamos trabajar colaborativamente con los vecinos soluciones que podamos recopilar en un compendio de propuestas para la siguiente administración municipal, para que se enfoquen en mejorar las calles más habitadas del centro y que los vecinos vigilen y auditen la ejecución de las obras. Aunque aún vamos en la etapa inicial, tenemos en nuestras manos una gran oportunidad. Actualmente las administraciones municipales y estatales, así como el congreso local, se encuentran en transición y ya hemos logrado sumar el tema peatonal al programa de rendición de cuentas “Cómo Vamos NL”, que vigila trimestralmente a cada alcalde con una serie de objetivos y otorga, a cualquier organización miembro, el contacto directo con los munícipes y su participación en la creación de la Agenda Ciudadana.

La unión hace la fuerza

Sin duda, el mayor aprendizaje que hemos tenido, se resume en esta frase. Como colectivo aislado, tratando de informar sobre la movilidad peatonal, probablemente hoy estaríamos aún enfocados en pegar calcas y nada más. Pero ha sido el enriquecimiento tanto de quienes conforman el colectivo como de quienes nos hemos topado en el camino, lo que ha brindado el crecimiento que actualmente tiene LBSR. Y no es algo que se pueda medir tan fácilmente, ni siquiera con likes, es algo que se siente.

Saber que los bicicleteros, los distritos, algunos académicos, los ambientalistas, los artistas y muchos otros grupos organizados en Monterrey nos han echado la mano en algún momento, es lo que nos motiva y nos compromete aún más con la causa. Desde la impresión de camisetas, hasta el lugar donde nos reunimos, espacios para recaudar fondos y muchos y muy buenos consejos, entre otras cosas, han sido las aportaciones de quienes nos han apoyado en estos dos años. Los invitamos a sumarse en cualquiera de nuestras etapas de acción, denunciando, reconociendo o proponiendo, todos son bienvenidos. Nuestro motor en esta lucha ha sido recuperar nuestro espacio peatonal y aunque aún nos falta mucho por avanzar, seguimos caminando.

Ana Rodríguez

Artículo publicado originalmente en Animal Político el 10/07/2015

http://www.animalpolitico.com/blogueros-zoon-peaton/2015/07/01/la-banqueta-se-respeta/

Camina y Participa

El objetivo de la participación ciudadana es integrar a la sociedad en los ejercicios políticos de su ciudad y/o país, esto nos sirve para poder trabajar en el desarrollo de una mejor democracia dentro de la entidad, muchos llegamos a pensar que el sufragio es el único mecanismo de participación cuando en realidad existen más, incidir en políticas públicas puede ser una de ellas, sin embargo no podemos realizar cambios de esa magnitud si no conocemos muy bien los problemas y necesidades, no podemos participar en leyes y reglamentos de movilidad sino conocemos nuestra vía pública.

La participación ciudadana se hizo presente en las actividades que se realizaron con el colectivo ciudadano La Banqueta Se Respeta dentro del marco de actividades del Foro Monterrey 2015 en los días 28, 29 y 30 de agosto. Estas actividades fueron una plática para conocer nuestras banquetas y exigir mejor infraestructura peatonal, pintar un cruce peatonal personalizado en un lugar donde no existía, urbanismo táctico de ordenamiento en la vía pública y una caminata de reconocimiento.

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Cuando estuvimos pintando la cebra, nos realizamos preguntas como “¿Porque las autoridades no hacen esto?”, “¿Porque hay veces que la sociedad tiene que hacer el cambio?” y entonces nos contestamos “Nosotros podemos realizar el cambio, es nuestra ciudad, es nuestra tierra, es el lugar donde vivimos, podemos mejorar nuestra situación” y al vernos pintando sentimos una gran satisfacción y deseo de seguir aplicando esa intervención en otras partes de la ciudad así como seguir analizando las distintas situaciones que presenta la movilidad peatonal en la ciudad.

En la actividad de urbanismo táctico hubo momentos que nos hizo pensar “¿Es posible que se descuide la vía pública de esta manera?”, “¿Es posible que las personas se sientan dueñas de la calle solo porque tienen un automóvil?” y conforme pasa el tiempo observamos como los automovilistas empezaron a respetar un paso peatonal que siempre es ocupado por autos porque no existe la señalización adecuada ni tampoco la cultura vial, entonces nos contestamos “Si es posible que esto pase, pero nosotros podemos hacer visible lo que falta, cuando vas en el auto vez más de tu lado y no vez que existen más personas, necesitamos más conciencia, si podemos cambiar las cosas”.

Con estas actividades tanto integrantes del colectivo como los ciudadanos respiramos un ambiente de participación, se sintió una especie de marcha materializada en acciones porque caminamos hasta los lugares a intervenir y manifestamos lo que la sociedad necesita en la vía pública y que no es atendido por las autoridades correspondientes.

En algunas ciudades se ve muy clara la falta de democracia, ya que las autoridades enfocan los recursos económicos en infraestructura para el 20% de la población que utiliza transporte particular, mientras que el 80% (ITDP, Caminar la Ciudad, 2014) que usa el transporte público y no motorizado, no cuentan con infraestructura digna para moverse. Sin embargo las autoridades no son los únicos culpables sino también nosotros al sobrevalorar el automóvil en nuestras vidas, debemos cambiar nuestras acciones y participemos en políticas públicas enfocadas a la movilidad para tener una mejor ciudad.

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La dependencia del automóvil (y el deseo de tener uno) nos ha llevado a aislarnos de los problemas en que vive la sociedad, arriba del auto solo pensamos en nosotros y nuestros autos. Generalmente escuchamos que la sociedad dice “queremos menos baches, hagan buena pavimentación”, “no quiero semáforos, quiero seguir acelerando”, “porque cobran el estacionamiento, estoy en un país libre”, “construyan bien las calles, una calle pensada a futuro tiene 10 carriles por sentido”, “odio el tráfico” y un sin fin de enunciados relacionados al “Auto-Yo”, sin embargo los problemas “Entorno-Yo” se hacen presente al caminar incluso cuando bajas de tu automóvil, y luego se presentan los problemas “Entorno-Nosotros” cuando empiezas a compartir el espacio con otros individuos. Si se caminara más se entendería muchos problemas de los que padecemos, mientras más personas reconozcan los problemas que existen en el espacio inmediato del ser humano con la ciudad existirá más conciencia y cuando se realice la participación ciudadana existirán más personas informadas y darán más fuerza a las soluciones.

Entonces, ¿En realidad se puede realizar la participación ciudadana al caminar? Sí, porque de este modo comprenderemos que las leyes y las inversiones públicas no se han aplicado equitativamente y podemos manifestar nuestras necesidades.

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Para finalizar solo queremos invitarlos a caminar nuestras ciudades, dejemos el automóvil y salgamos a caminar, conozcamos nuestro entorno descuidado, no es lo mismo ver los problemas desde un automóvil que desde los zapatos de un peatón y al tener esto presente en nuestras vidas vamos a participar en las mejoras que tanto hacen falta, no escapemos de la realidad de nuestras ciudades arriba de un automóvil particular porque al hacerlo tarde o temprano nos va alcanzar.

Una reconciliación precipitada. *

La tarde está fresca y el cielo nublado, salgo temprano del trabajo y aún no oscurece. Hace mucho que no paseo en la lluvia. Las primeras gotas son la mejor parte, me gusta escuchar el sonido del agua aterrizando en la calle. Su chasquido ahoga poco a poco el ruido de los motores, parece que de pronto guarda silencio la ciudad.

Desde que llegué a la Ciudad de México me advirtieron que cargará siempre con un paraguas, y fue un buen consejo ya que aquí puede llover en cualquier momento. El ambiente se vuelve más íntimo bajo estos accesorios, de repente la calle hostil se vuelve una acogedora sala en movimiento. Ver llover y no mojarse es uno de esos placeres cotidianos que pocas veces reconocemos, pero como lo extrañamos cuando no tenemos con qué taparnos.

A medida que la lluvia aumenta la gente acelera su paso. Los que olvidaron su sombrilla corren apresurados a refugiarse en los pocos abrigos que hay en la calle. Los más atrevidos vamos serpenteando charcos que se vuelven lagunas y dejan asomar pequeñas islas donde solo cabe un pie. Y como niños que juegan a saltar de baldosa en baldosa nos descubrimos cuidando cada pisada, como si sumergir nuestras suelas en el agua fuera un asunto de vida o muerte.

El juego termina cuando tenemos que cruzar la calle, que a estas alturas ya parece un riachuelo. Ahora reza por que no pase un carro a gran velocidad y convierta la banqueta en una playa de concreto. Hay un lugar en el infierno para los que aceleran cuando ven personas caminando. Si alguna vez te han bañando con agua sucia, sabes que el hermoso paseo ahora se vuelve una frustrante vergüenza. Que clase de ciudad es esta que provoca estos abusos al aventar el agua hacia los extremos de la calle, justo donde deberíamos de poder caminar tranquilas las personas.

El resto del camino ya no se disfruta igual, ahora competimos por espacio en una apretada banqueta donde no caben ni dos sombrillas. Con dificultad esquivamos las cascadas de agua que salen del desagüe de las casas y caen impunemente en la banqueta. Ya no parece tan buena idea esto de caminar en la lluvia, ¿en qué momento el agua se volvió un obstáculo tan grande para el caminante?. Me detengo en una tienda a que pase la tormenta.

Ya más tranquilo pienso que en realidad el agua no es el problema, solo hace visible un montón de fallas en la infraestructura de la ciudad. En los pueblos, donde la lluvia todavía permea en la tierra, el agua es esperada y hasta festejada. Es cierto que caminar junto a una corriente de agua natural es una experiencia que no se parece en nada a la forma en que fluye el agua sobre el asfalto, pero se trata esencialmente del mismo elemento.

El agua, como los peatones, solo quiere moverse libre por las calles. La manera en que se entuba y desvía para ocultarla me recuerda a la forma en que quieren forzar a las personas a caminar por estrechas banquetas o subir y bajar puentes para no estorbar a los automóviles. Me pregunto si la tormenta no será mas bien una protesta de la “Liga Pluvial” reclamando por espacios más dignos para circular.

Al final, me logro reconciliar con el agua y sigo caminando. La tormenta pasó, se despeja el cielo y solo quedan mis huellas húmedas sobre el asfalto. Se metió el sol y guardo mi paraguas. Creo que hoy me voy a soñar caminando por calles azules, con estanques en lugar de charcos, jardines de lluvia en cada esquina y amplias banquetas acompañadas de acequias por las finalmente es posible fluir en libertad.

"(Sin palabras)" Francesc Vila Rufas 'Cesc' . Editorial Astiberri, 2013
“(Sin palabras)” Francesc Vila Rufas ‘Cesc’ . Editorial Astiberri, 2013

*Texto escrito en colaboración con el colectivo A Pata (Puebla).

Crónica de un reglamento medieval en tiempos de Redes Sociales

¿Se puede invitar a la ciudadanía del siglo XXI a participar en la creación de un reglamento con métodos de comunicación de la Edad Media?  En Monterrey se puede y como en la Edad Media, se hace la voluntad de los señores feudales.  

A finales de Agosto se convocó a participar en consulta ciudadana sobre el nuevo reglamento de Anuncios espectaculares. Como miembros de un colectivo ciudadano enfocado a la movilidad peatonal y viendo que anuncios espectaculares como mobiliario urbano, puentes peatonales y cualquier otro anuncio que requiera espacio de banqueta suelen ser solo beneficio para anunciantes pero generadores de problemas para peatones , decidimos participar a pesar del corto tiempo con el que contábamos. 

Ya terminada la propuesta nos enfrentamos a la imposibilidad de enviar el documento a través de un medio electrónico, de acuerdo a lo establecido por el Municipio tenía que ser de manera personal. En los bajos de un Palacio Municipal convertido en una verbena popular rentado a fondas, puestos de artesanías y productos regionales de Oaxaca, las personas responsables de dar información y orientación a los ciudadanos no tenían idea del tema de la consulta ciudadana ni la persona adecuada para entregar el documento ni el interés por qué esto sucediera.  Después de mucha investigación se logra entregar a la sala del Cabildo el documento, afortunadamente sin tener que incluir las treinta copias que se le solicitan a los ciudadanos para dar seguimiento a cualquier petición.

Para estar en contacto nos solicitaron teléfonos fijos, celulares y alguna dirección.

Esto parecía un éxito , pero fue solo el principio del aprendizaje. 

Casi dos meses después recibimos en el domicilio un escrito en el que se nos notificaba que se invitaba a una segunda consulta ciudadana en la que podíamos presentar de nuevo nuestra propuesta y se tenían cinco días para participar.  Todo sería correcto si no fuera porque la notificación llegó días después de cerrada la consulta y por supuesto con un reglamento listo para ser aprobado en cabildo. 

En tiempos del internet resulta imposible enterarse de una consulta que se publica en un escrito en las oficinas del municipio y también resulta fuera de tiempo y lugar esperar el canto del juglar para conocer decisiones que se pueden hacer por medio de un correo electrónico o en una página de Facebook . 

La comunicación entre gobierno y ciudadanía sigue siendo limitada, obscura y a la defensiva.  

Gobiernos van y vienen pero la ciudadanía se queda y afortunadamente cada vez es más consciente y preocupada por lo que pasa en su entorno .  

Con este proceso aprendimos que nos queda trabajo por hacer para eliminar las barreras entre gobierno y ciudadanía, la historia se repite y como en la Edad Media el buen uso de la tecnología hará el trabajo necesario para que pierda el poder el moderno feudalismo y se transforme a un sistema económico y políticos de enfoque mas social.

Baches en la Ley

¿Qué diferencia hay entre la reparación de un bache en una calle y la de una banqueta?

Al menos en Monterrey la diferencia es en quién cae la responsabilidad.

El Centro de Integración Ciudadana CIC.MX es una red de enlace entre la ciudadanía y las autoridades que en buena medida ha servido como un medio de denuncia y reporte de los ciudadanos de las fallas que se encuentran en Monterrey.

En fechas reciente los baches en las calles de Monterrey se han vuelto reportes cotidianos, los hay en todos los tamaños, algunos de ellos descomunales.  Los automovilistas con frecuencia hacen reportes al ver que los autos no pueden circular con seguridad sobre calles sin mantenimiento.

¿Pero qué pasa si un peatón quiere reportar una banqueta en mal estado que no cumple con condiciones para ser transitada?

En días pasados un ciudadano a través del CIC.MX preguntó qué hacer para reportar una banqueta que no estaba en condiciones para la movilidad y la respuesta fue simple: “Las banquetas son responsabilidad del propietario”.

Gracias a la respuesta del Centro de integración Ciudadana, que si bien no es en quien cae la responsabilidad de dar solución si es el medio que nos informa los procedimientos a seguir, nos damos cuenta que la movilidad peatonal está en el último de los planos de la agenda pública.

Banquetas destrozadas por el abandono, transformadas en estacionamiento, convertidas en extensión de la propiedad privada estéticamente acordes a la construcción,  postes de servicios públicos limitando el espacio, son solo algunos de los ejemplos de lo que sucede cuando la responsabilidad se le otorga al propietario y se olvida que son un espacio de movilidad publica al igual que las calles.

¿Se puede dar la responsabilidad de la conservación y tener las condiciones óptimas de uso de un bien público a un particular?

Este puede ser un buen tema a debatir e incluir en las leyes de movilidad para que cuando un ciudadano no pueda caminar con libertad por una banqueta pueda encontrar una solución efectiva sin tocar la puerta a cada propietario que en muchos casos ni siquiera sabe que por la banqueta circulan peatones.